La guerra es labor y profesión de empírico, según el reposado fallo del Mariscal de Sajonia. El alumno del campamento y del combate quiebra fácilmente las alas al técnico adocenado y pedante. El azar preside las hostilidades, ensalza la conjetura, burla el cálculo.
La campaña presenta situaciones que se suceden sorprendentes y diversas. Requiere por tanto a cada paso astucia instantánea, originalidad brusca. Derrota la teoría preconcebida, la erudición encastillada y minuciosa.
(...) Los generales de atrevimiento juvenil, los soldados de zafia energía aprendieron el arte jamás escrito de vencer en la escuela de atribuladas campañas, por el consejo del entusiasmo, como por el de una deidad (...)
No tiene mucho valor la habilidad previa que alguno de ellos lograra en el servicio de la rudimentaria milicia colonial ni la atrasada teoría aprendida en el trato con jefes peninsulares, si se las compara con la práctica depurada en medio del exterminio, en la alternativa de la victoria y del desastre.
Anzoátegui es honroso ejemplar en la falange ambiciosa, inexperta e imberbe (...)
[Bolívar] Había recogido y armonizado, sin lastimarse, aquel carácter con otros varios para la sola empresa. Con el mismo objeto de ahuyentar la noche, combina el sagaz campesino las virtudes diferentes de los árboles, al desgajar sus ramas para una sola antorcha.
Una mirada que entra en tensión con la concepción del heroismo y el soldado "En la muerte de un héroe". El azar, el entusiasmo, la "falange ambiciosa, inexperta e imberbe", el "arte jamás escrito", se oponen al cálculo, la teoría, la "erudición encastillada y minuciosa". Abre el texto con una idea del Mariscal de Sajonia, en un gesto que visibiliza esa relación de escritura al margen de la historia europea que señala rama.
Mostrando entradas con la etiqueta raza hispanoamericana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta raza hispanoamericana. Mostrar todas las entradas
lunes, 14 de marzo de 2016
Escipión
Cartago se doblega bajo el desastre. Escipión la amenaza con apretado cerco. La juventud ha caído con lástima en España, el país amontado y fiero, de cuyas guerras no se vuelve (...)
La vergüenza de haber cedido redobla el patriotismo de Escipión. Ante el cadáver de la víctima, alaba a la fortuna que allana definitivamente su camino.
En un pasaje heroico de la antigüedad, los héroes en acción dan cuenta de la naturaleza heroica, en un tablado remoto.
La vergüenza de haber cedido redobla el patriotismo de Escipión. Ante el cadáver de la víctima, alaba a la fortuna que allana definitivamente su camino.
En un pasaje heroico de la antigüedad, los héroes en acción dan cuenta de la naturaleza heroica, en un tablado remoto.
Fuerza profunda del linaje
La crítica mezquina halla su más frecuente ocasión en el humor díscolo y altanero de los héroes. No descubre allí la fuerza profunda del linaje, la suficiencia individual, el confiado arrojo que hizo del abuelo español la consternación y la pesadilla del mundo (...)
Se olvida que muchos entraron iguales a la lid; que los separaba el más contrastado interés; que los acontecimientos habrían de traer con la prueba de las aptitudes la escala de la jerarquía; que los ánimos porfiados, finalmente sometidos, acreditan el genio de Bolívar; que en la escena de duelo desentonaba, más que el amoroso pastor, el rebaño de las bestias pacíficas (...)
Para los mansos la medalla de buena conducta; para nuestros héroes el monumento elevado y la estatua perenne (...) El los arrastra finalmente, y con tan digno séquito, como de bravos cóndores, preside la mitad del mundo desde el pico más alto y nevado de Los Andes.
Da cuenta de las omisiones de la historia, de lo que considera olvidado o relegado en la mirada del pasado. Contrasta con la vindicación de la desmesura, la ponderación del sometimiento de los ánimos porfiados. Connota el Delirio sobre el Chimborazo
Se olvida que muchos entraron iguales a la lid; que los separaba el más contrastado interés; que los acontecimientos habrían de traer con la prueba de las aptitudes la escala de la jerarquía; que los ánimos porfiados, finalmente sometidos, acreditan el genio de Bolívar; que en la escena de duelo desentonaba, más que el amoroso pastor, el rebaño de las bestias pacíficas (...)
Para los mansos la medalla de buena conducta; para nuestros héroes el monumento elevado y la estatua perenne (...) El los arrastra finalmente, y con tan digno séquito, como de bravos cóndores, preside la mitad del mundo desde el pico más alto y nevado de Los Andes.
Da cuenta de las omisiones de la historia, de lo que considera olvidado o relegado en la mirada del pasado. Contrasta con la vindicación de la desmesura, la ponderación del sometimiento de los ánimos porfiados. Connota el Delirio sobre el Chimborazo
Vida desproporcionada y libre
Venezuela debe lo principal y más duradero de su crédito a la valentía de aquellos militares que con el siglo diez y nueve surgieron apasionados e indóciles (...) Nunca fue su norte el renombre de pacato y de honorable, lazo de incautos. Todos eran hombres ingenuos y violentos, de vida desproporcionada y libre (...)
El poeta señala la falta de "entusiasmo adivinador de los poetas" cuando se "romple el sigilo de su sepulcro y turba el sueño de sus cenizas". Son "eruditos apergaminados y dispépticos" a quienes les despierta la venganza; y los "incoloros" a quienes les suscita la saña.
El poeta señala la falta de "entusiasmo adivinador de los poetas" cuando se "romple el sigilo de su sepulcro y turba el sueño de sus cenizas". Son "eruditos apergaminados y dispépticos" a quienes les despierta la venganza; y los "incoloros" a quienes les suscita la saña.
miércoles, 9 de marzo de 2016
Crueldad marcial
Ramos Sucre, José Antonio. Obra completa. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1980.
p. 6
No fue la que ellos ostentaron en las guerras crueldad de mercader deliberada y sistemática, sino crueldad marcial y bravia, la misma de nuestras guerras civiles, la crueldad del buitre que no humilla a su víctima inmolándola en el suelo, sino que de un solo arranque de sus alas la eleva muy alto, hasta sobre una cumbre, y sobre ella la sacrifica, extraño sacerdote, como sobre un altar.
p. 6
No fue la que ellos ostentaron en las guerras crueldad de mercader deliberada y sistemática, sino crueldad marcial y bravia, la misma de nuestras guerras civiles, la crueldad del buitre que no humilla a su víctima inmolándola en el suelo, sino que de un solo arranque de sus alas la eleva muy alto, hasta sobre una cumbre, y sobre ella la sacrifica, extraño sacerdote, como sobre un altar.
Antiguos arreos de fiera
Ramos Sucre, José Antonio. Obra completa. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1980.
p. 5
El elogio de estas virtudes caballerescas y aventureras no impide confesar que hemos ofrecido espectáculos de barbarie a la humanidad civilizada, que con la cultura ha olvidado sus antiguos arreos de fiera; que mucho valor y talento se consumió sin dejar obra; que pasaron estériles las generaciones tras las generaciones, renovándose la humanidad penosamente como la selva del símil homérico; y que nuestros batalladores por la civilización descendieron al sepulcro, despidiéndose de la lid desconsolados.
p. 5
El elogio de estas virtudes caballerescas y aventureras no impide confesar que hemos ofrecido espectáculos de barbarie a la humanidad civilizada, que con la cultura ha olvidado sus antiguos arreos de fiera; que mucho valor y talento se consumió sin dejar obra; que pasaron estériles las generaciones tras las generaciones, renovándose la humanidad penosamente como la selva del símil homérico; y que nuestros batalladores por la civilización descendieron al sepulcro, despidiéndose de la lid desconsolados.
Hierro colado
Ramos Sucre, José Antonio. Obra completa. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1980.
p. 5
A estas enseñanzas de práctica y de envilecimiento opone la raza hispanoamericana el recurso de su generosidad inagotable, que la lleva a ser cantora en esta edad del hierro colado, muy distinto del hierro épico de las espadas.
p. 5
A estas enseñanzas de práctica y de envilecimiento opone la raza hispanoamericana el recurso de su generosidad inagotable, que la lleva a ser cantora en esta edad del hierro colado, muy distinto del hierro épico de las espadas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)